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Oda a la cerveza belga, y si es trapista, más…

Tras mi reciente viaje a Bruselas me declaro fan absoluto de la cerveza belga. Pero no os escandalicéis, no se trata de darle a la cerveza hasta acabar beodo: gracias a los belgas he descubierto que puede degustarse una cerveza y buscarle matices y sabores como nosotros hacemos con el vino.

Un buen amigo que ha vivido en Bruselas  mucho tiempo (salut Ferrán!) me recomendó las cervesas trapistas o trapenses, las que están elaboradas siguiendo la metodología de los monjes cistercenses trapenses, de ahí el nombre. Hay mucho de respeto a la tradición en las mejores cervezas belgas, y también hay mucho de experimentación y de innovación en el sinfín de cervezas artesanas que puedes encontrar en muchos de los locales de Bélgica. Hay seis marcas principales de cerveza trapense en Bélgica: Chimay (deliciosa, muy recomendable en cualquiera de sus variedades), Orval (también la probé, estupenda), Westmalle, RochefortWestvleteren y Achel. El éxito de la marca “trapense” ha hecho que algunos se la quieran apropiar, pero parece que se ha puesto orden y existe un sello oficial de autenticidad, el ATP, que indica que estas seis y no otras son auténticas cervezas trapenses.

mira qué color tiene esta cerveza trapista: es la Orval

mira qué color tiene esta cerveza trapista: es la Orval

Fíate más de la botella que de la copa: esta es una Chimay excelente

Fíate más de la botella que de la copa: esta es una Chimay excelente

En la página web de Chimay explican otras condiciones que ha de cumplir una cerveza para ser ATP y nos dan pistas acerca de la relación entre la cerveza y la cultura y tradición. Dicen de las cervezas ATP que:

  • Se fabrican dentro del monasterio o muy cerca de éste.
  • La comunidad monástica participa en la administración de los medios, en todos los aspectos, que se necesitan para su operación. Esto debe reflejar claramente tanto la indiscutible relación de subordinación que existe con el monasterio beneficiario como la relación que existe con la cultura de la propia empresa en el plan de la vida monástica.
  • Los ingresos cubren la mayor parte de las necesidades de la comunidad y los gastos de servicios sociales.

En cierta manera, consumiendo estas cervezas además de degustar un producto estupendo, estás haciendo tu contribución a la tradición, ¿no?

Es cierto que los que vivimos en el mediterráneo nos hemos acostumbrado a tomar la cerveza fría, casi helada. Y que apreciamos más su efecto refrescante que su valor gastronómico, pero eso está cambiando. Tuve ocasión de saludar al maestro cervecero Jean Hummler, propietario de la cervecería Moeder Lambic, en una cena dedicada al maridaje de la cerveza y la comida que os contaré en este blog, y Hummler me explicaba esto de tomar la cerveza templada con mucho sentido:

¿Qué hacéis en España con un vino normalito? Lo tomáis muy frío, que es la manera de que no eches de menos los matices que no tiene. Pero un buen vino no lo tomas demasiado frío, por que no lo apreciarías en toda su amplitud. La cerveza que tomáis es también así, la debéis tomar muy fría por que el sabor no es lo más importante. Pero con las cervezas tradicionales y artesanas no lo harás así: la temperatura justa permite que degustes los aromas, los sabores, la calidad del producto. Por eso estas cervezas hay que tomarlas templadas y no frías: por que son muy buenas.

En esa cena, Hummler nos explicó el proceso de producción artesana de la cerveza, os lo contaré en un próximo post…

La tripel karmeliet me encantó

La tripel karmeliet me encantó

Al margen de la cerveza trapista, los belgas se las han ingeniado para hacer centenares de tipos de cerveza con los sabores más sorprendentes. Puedes encontrar cervezas de gran calidad con las mezclas que más te apetezcan, cosa que es muy popular entre las chicas: mira por ejemplo estás dos cervezas:

La pecheresse tiene un color, aroma y sabor de melocotón, interesante

La pecheresse tiene un color, aroma y sabor de melocotón, interesante

Y la cerveza Kriek, con ese tono rojo, sabe a cereza

Y la cerveza Kriek, con ese tono rojo, sabe a cereza

¿Dónde degustar esas cervezas si estás de viaje en Bruselas? Bien, pues además por supuesto de en Moeder Lambic (68 rue de Savoie, 1060 Bruselas) donde organizan catas y presentan novedades, quizás quieras ir a un lugar muy popular: el Delirium Café. Está en el Impasse de la Fidélité 4, hace esquina con la popular Rue des Bouchers, en la misma calle donde está la Jeneken Pis (la niña que orina, ¿o pensabas que sólo había un niño que orina?).

En el Delirium café de Bruselas

En el Delirium café de Bruselas

Detalles en el interior del Delirium Cafe

Detalles en el interior del Delirium Cafe

Una de las muchas barras del Delirium

Una de las muchas barras del Delirium

Si te digo que el Delirium tiene varios récords de ser el lugar del mundo que sirve más cervezas diferentes ya te haces una idea de la enorme oferta de cervezas que tienes aquí. Y si no sabes por cuál decidirte, los camareros te ayudan, o puedes bucear en su catálogo…  Tres pisos llenos de detalles cerveceros, buen ambiente, buena música. Te lo cuento en este vídeo… (osea, mil, no supe cómo insistir en este detalle…)

Situación en el mapa
Comentarios de este artículo:
  1. […] unos días os contaba en el post “Oda a la cerveza belga, y si es trapista más” que durante mi reciente estancia en Bruselas gracias a un presstrip de la Oficina de Turismo […]

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