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11. Ago, 2010

Rumbo a Isla Negra, al encuentro de Pablo Neruda

playa el quisco cronicasviajeras

A poco más de 100 kilómetros de Santiago de Chile, pasando por Curacaví (topónimo que significa “hombre de campo” en mapuche), el viajero atravesará el Valle de Casablanca rumbo a Isla Negra, el pueblo costero que fue hogar de Pablo Neruda, seguramente el más célebre poeta chileno. Si la ruta se hace desde Valparaíso, basta con seguir la costa, rumbo sur, unos 80 km.

El Valle de Casablanca era una tierra baldía sin apenas valor, hasta que apareció por allí un enólogo francés. Este hombre compró unas pocas hectáreas de terreno, para probar con el cultivo de cepas de cabernet suavignon. La zona ofrece la ventaja de que el rocío que se generado por la diferencia térmica entre los días y las noches beneficia el cultivo. Tuvo éxito, y ahora franceses y españoles se han hecho con una buen número de hectáreas para viñedos, cuya producción, de calidad un poco inferior al resto de los caldos del país, se dedica casi enteramente a la exportación a Estados Unidos. El único vino del valle que se vende en Chile se llama Misiones. A nuestro paso, son aún visibles las cicatrices del reciente temporal que devastó zonas de Chile el pasado julio: más de un cartel publicitario está derribado o desgarrado por el viento…

Antes de llegar a Isla Negra hicimos una breve parada en la preciosa playa de El Quisco. La temperatura del agua en julio no es que anime al baño, pero en la soleada mañana pudimos disfrutar de buenas vistas, y charlar un rato con los recolectores de algas. Esta gente recorre la playa recogiendo kilos y kilos (media tonelada al mes) de “güiros” un tipo de alga que el mar arrastra hasta la arena y que, una vez desecada, tiene aplicaciones en la industria cosmética. Un trabajo duro.

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recolector guiros cronicasviajeras

Cerca en El Tabo el cielo nos adelanta unos versos de Neruda…

Como pañuelos blancos de adiós viajan las nubes

el viento las sacude con sus viajeras manos.

nubes eltabo cronicasviajeras

En El Tabo unas simpáticas chicas venden jaibas en el arcén de la carretera. Es muy popular el pastel de jaiba, que probé en Santiago…

el tabo jaibas cronicasviajeras

Y un poco más allá, importunamos a un “huaso“, el hombre de campo chileno, vestido al uso tradicional, con sus estribos tallados en madera. La verdad es que el señor mostró una gran paciencia posando para nosotros y respondiendo con amabilidad a nuestro asalto cámara en ristre, una muestra más del buen carácter de las gentes de Chile.

guaso el tabo cronicasviajeras

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19. Jun, 2009

Chile: Viña del Mar y los locos

cronicas viajeras vina del mar 6

Unos vasos de chicha y un par de empanadas en Curacaví nos permitieron llegar a Valparaíso con el apetito lo suficientemente a punto como para atravesar la ciudad e ir directamente a los restaurantes a pie de playa de Viña del Mar.

Si Santiago de Chile nos pareció una ciudad desierta en plenas Fiestas Patrías, las playas de Viña del Mar estaban a rebosar de gente paseando y tomando el sol, lanzando al aire volatines (cometas, muy populares allí). Pero claro, nadie en el agua: ni la temperatura ni las olas del (poco) Pacífico invitaban al baño.

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Probamos una mariscada pero para nuestra sorpresa, el marisco estaba apenas hervido y todo nos pareció bastante soso. Rosa no sugirió los “locos“, una especie de lapa de un tamaño bastante impresionante. Soy de los que gustan de probar nuevas comidas en sus viajes, y pese a que la pinta no me pareció la más sugerente, los probé aunque fuera para constatar que la textura rugosa y el escaso sabor que la imagen del loco anticipaban. Si llego a saber que la especie Concholepas Concholepas está en tan precario estado, me hubiera ahorrado el doble mal trago… A mi no me gustaron, pero menos mal que con un Pisco sagüer a mano todo pasa…

cronicas viajeras vina del mar locos

En la foto, cara a cara con un loco y sin muchas ganas de hincarle el diente…

19. Jun, 2009

Chile: Curacaví, chicha y empanada de pino

Chile: Curacaví, chicha y empanada de pino

Amaneció despejado, azul y brillante, un día perfecto para ir hasta el mar.

Desde Santiago de Chile, Rosa puso rumbó a Valparaíso, haciendo primero una parada en el pueblo de Curacaví. Allí probamos la chicha y las empanada de pino.

Curacaví es un pequeño pueblo, dispuesto a lo largo de una carretera y enclavado en las faldas de una montaña. Apenas una plaza con un parque donde está la iglesia y llamativos carteles electorales. Rosa lo elige por haber visto en televisión que son especialistas en la producción de chicha, y además nos pilla de camino entre Santiago y Valparaíso.

cronicas viajeras curacavi

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cronicas viajeras curacavi

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La chicha viene a ser un mosto de vino a medio fermentar. Tiene el sabor dulzón del mosto, y aunque no logramos averiguar su graduación alcohólica, seguro que algo sube. Nos encantó, y comprobamos que los chilenos se abastecían con botellas de litro traídas desde casa, como antiguamente en España se hacía con el vino a granel y como en algunas bodegas sirven hoy aún algunas bebidas. En mi etapa madrileña tenía una de esas bodegas justo delante de casa, donde compré el anís para intentar mi propio pacharán, con más pena que gloria.

El señor que atendía el establecimiento Chicha Duran -100 años de tradición- de Curacaví (una caseta de madera con un precario techado que alberga algunas mesas y grandes tinajas semi enterradas) nos cuenta amablemente que la chicha aguanta unos días si se mantiene fresca y si no le da la luz. Rosa propone el frigorífico, pero el señor sugiere que es mucho mejor enterrar la botella (señalando las tinajas casi vacias) alegando que enfriar demasiado la chicha no es buena idea. No me imagino a Rosa enterrando botellas de chicha en las jardineras de su precioso y chic apartamento en Santiago, pero reconozco que tal escena sería digna de un youtubazo.

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La empanada de pino es en realidad una jugosa empanada que contiene un sofrito de carne (presumo vacuno) y cebolla. Está deliciosa y la de Curacaví no será la única en caer…

Las vimos en todas partes y son muy populares: como podéis comprobar en la Wikipedia, la empanada de pino es todo un símbolo nacional.


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