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11. Oct, 2010

Unos días en la República Dominicana

hotel belive canoa 5

Voy a hacer un paréntesis en el relato de la Vuelta al Mundo que vengo explicando en este blog para contaros acerca de estos días que hemos pasado en la República Dominicana. Luego, seguiré con más post sobre Australia.

Este verano nuestras vacaciones han sido un poco raras. En primer lugar, por que por cuestiones laborales apenas hemos podido reunir unos días libres y a finales de septiembre. En segundo lugar, lo que espero sean últimos coletazos de una lumbalgia me tienen en jaque, así que necesitábamos un viaje tranquilo, de poco esfuerzo físico y con posibilidades de sencillamente no hacer nada si el pinzamiento lumbar se ponía pesadito.

Nuestra primera intención era hacer un tour por Costa Rica. Estuvimos hasta última hora a la espera de confirmar días libres y ver qué podía hacer el osteópata con mis vértebras lumbares. Y para cuando nos dimos cuenta estábamos a una semanita de salir de viaje. Finalmente y debido a estas circunstancias, nos decidimos por un turismo muy tranquilito, de relax playero, tipo todo incluido y de lectura bajo el sol. Sin complejos, no siempre se pueden hacer viajes a tope. Lancé una petición de ofertas a través de mi cuenta en Twitter (@cronicaviajera) y los eficientes amigos de Indaleventviaje acudieron al rescate con una buena opción: diez días en un buen resort de República Dominicana.

Así que tras un vuelo normalito en Air Europa con escala en Madrid y con retrasos, llegamos al Hotel Be Live Canoa, en la zona de La Romana. Desde allí, algunas excursiones, un poco de buceo los días que me libre del diclonofenato, ron y piña colada a tope. Os iré contando lo más interesante en estos próximos días…

hotel belive canoa

hotel belive canoa

hotel belive canoa

Ventajas de unos días de Todo Incluido en un destino de este estilo:

  • Descansamos un montón
  • Hemos leído al solecito en un lugar tranquilo, un poco de bronceado no viene mal
  • Los dominicanos son muy simpáticos, el servicio es excelente. Amabilidad, a ritmo caribeño eso sí…
  • La comida no ha estado nada mal
  • Temporada baja: poca gente en el hotel, más tranquilitos (pero menos opciones en los restaurantes y excursiones)
  • Y parece una chorrada, pero esto de tener barra libre en la piscina y en la playa tiene su punto…

hotel belive canoa

Inconvenientes:

  • Nos ha llovido tooooodos los días, a veces todo el día, a veces un ratito nada más…
  • Nos hubiera gustado ver más cosas del país, solemos darnos más caña en los viajes. Viajar con lumbalgia es un peñazo, pero siempre es mejor que no viajar…
  • Los desplazamientos desde los resorts a los puntos de interés son un pelín largos
  • Si cuando uno va a ciertos lugares ya se siente un saco de dólares entre la población local, lo de la pulserita del todo incluido añade un toque de “guirismo” que a veces nos generó cierta incomodidad. Además de saco de dólares, dispensador de propinas continuas (y qué menos: aquí un par de dólares son poca cosa pero allí tienen su valor)
  • El hotel no ofrece wifi gratis, sino a precios ridículamente altos: cuatro dólares quince minutos. Muy mal señores de Be Live…
  • Los retrasos de Air Europa y lo mal que se lo montaron en el vuelo de vuelta: tarde el despegue y muy tarde la cena,  entretenimiento a bordo nulo y los auriculares de pago, luces de lectura que no funcionaban, distribución de los asientos más bien regular ¿y por qué permiten embarcar bultos tan grandes a algunos pasajeros forzando a otros a llevar su bolsa en los pies ocho horas? Alguno pensará: “pues majo, la próxima vez vuela en business”. La respuesta: viendo los asientos de business en comparación con los de LAN, no creo que el precio lo valga…

hotel belive canoa

En los próximos posts os explicaré qué excursiones hicimos y hablaremos un poco del buceo en los arrecifes dominicanos…

11. Sep, 2010

Sydney desde el mar: date una vuelta en ferry

sydney desde el mar 7

Sydney es una ciudad que vive de cara al mar. Y eso se nota en la afluencia a sus numerosas playas, en las velas que surcan las bahías, en las personas que pasean y toman el sol a sus orillas. Es imprescindible ver la ciudad desde el mar, y aunque hay muchas manera, nosotros pudimos vivir dos: la opción lujosa del ferry turístico con almuerzo incluido, y la opción mochilera del transporte público marítimo. Veamos la primera opción en este post, y la segunda en el siguiente.

Hay muchas opciones para darse una vuelta en ferry en Sydney. Nosotros fuimos a Darling Harbour para salir desde allí en el Grand Sydney Kookaburra: un catamarán enorme con buffet libre a bordo, bien surtido y muy cómodo. El barco tiene varias terrazas desde las que disfrutar de las vistas. Tuvimos un día estupendo, soleado y sin apenas viento, por lo que el tour fue muy relajado. Honestamente, al solecito con una copa en la mano y la cámara a punto, podría haberme quedado todo el día dando vueltas de bahía en bahía…

sydney darling harbour 1

Antiguos barcos de vapor en Darling Harbour

sydney darling harbour

Edificios en Darling Harbour

sydney mar barco

El Grand Sydney Kookaburra

sydney desde el mar

sydney desde el mar

sydney desde el mar

Estos son algunos de los barrios lujosos con residencias cerquita del mar… Veremos más en el post siguiente, usando el transporte público marítimo.

sydney desde el mar

sydney desde el mar

La Sydney Opera House y el distrito financiero desde el mar

sydney desde el mar

Hay un parque de atracciones enfrente de The Rocks, al otro lado del Sydney Harbour Bridge

sydney desde el mar

Un pequeño hidroavión sobrevuela la costa de Sydney

Tras dar una buen paseo por varias de las bahías de la ciudad y tener unas vista estupendas, el tour finaliza en el Circular Quay, en pleno centro.

sydney desde el mar circular quay

sydney desde el mar museum of contemporary art

El ferry te deja al lado del Museum of Contemporary Art, en Circular Quay

Si este paso en ferry te ha gustado, en el siguiente post te gustará también el paseo usando el sistema de transporte público por mar de Sydney

02. Ago, 2010

Comer en Santiago de Chile: la cocina nikkei del Osaka

restaurante osaka, santiago de chile

Una de las mejores cosas de viajar es probar comidas diferentes, en mi opinión. Y si esas comidas las pruebas en un lujoso hotel, en buena compañía y con las cumplidas explicaciones de un camarero que sabe lo que trae entre manos, el placer se multiplica. En este viaje a Chile, gracias a LAN, he tenido ocasión de disfrutar en varias ocasiones de excelentes platos. Os iré recomendando algunos lugares: el placer es mayor cuando se comparte.

osaka restaurante nombre miniSi estás en Santiago de Chile, si te gusta comer bien, si te atrae la comida oriental y si dispones de presupuesto, tienes que ir al restaurante Osaka. Ubicado en impresionante Hotel W, está al mando del chef Ciro Wanatabe, un maestro. Osaka sirve comida Nikkei, esto es, la fusión entre la comida peruana y la japonesa, a la que añaden algún toque thai. Esta fusión surge de las necesidades culinarias de los inmigrantes japoneses a su llegada a Perú, un país que ya hacía marinados de pescado excelentes. Sólo puedo decir que me quedo con muchas ganas de visitar Perú para seguir probando cosas parecidas. El Osaka no es un sitio barato, pero tiene un toque informal, una amabilidad cercana y una comida excelente, tres factores que hacen la visita cómoda para los que no solemos disponer de grandísimos presupuestos en nuestros viajes. Vale la pena ir…

Algunas de las virguerías que el maestro Wanatabe puede proporcionarte y que te dejarán sin aliento. Te lo digo por que las he probado todas :-)

  • Crocante de centolla con queso crema, cebollino y cacahuete con salsa de maracuya y rocoto.
  • Ceviche Indo (pulpo, plátano caramelizado, y mango, con salsa Osaka)
  • Ceviche de Corvina, ají cacho de cabra, maíz tostado, palta (aguacate), y leche de tigre (se conoce como leche de tigre al jugo que resta de marinar el pescado en limón)
  • Salmón con salsa Osaka

salmón con salsa osaka (restaurante Osaka, santiago de chile)

  • Mi Perú (crema de rocoto al limón, lenguado, ají cacho de cabra, emulsión de cilantro, kamote (boniato)
  • Dos olivas (pulpo, salsa de aceitunas verde y botija, shichimi togarashi)
  • Causa de camarón (base de patata amarilla con ají amarillo, wasabi, puerro, cangrejo, masa tempura y langostino)

causa de camarón (restaurante Osaka, Santiago de Chile)

  • Sesamo Maguro (atún sellado con sésamo y una salsa a base de soja fermentada)

sesamo maguro (restaurante Osaka, Santiago de Chile)

  • Giosas de pato confitado con salsa de ají amarillo y shichimi togarashi)
  • Sigri (pulpo, camarones y calamares en ají amarillo y ají panca)

Si esta lista no te ha abierto el apetito (he escrito “patito” me traicionan las salivares al recordar), a ver con estas otras fotos. Los dos platos blancos del centro corresponden a “Dos olivas” (centro de la imagen) y al ceviche de corvina, “tiraditos” les llaman a los dos :

estaurante osaka santiago de chile

restaurante osaka, santiago de chile

03. Jul, 2010

Tour por los viñedos de Waiheke (I)

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Una muy recomendable excursión desde Auckland es visitar la cercana isla de Waiheke para disfrutar de sus paisajes. Olivos y viñedos que se esparcen por verdes colinas como si fueran olas de vegetación en el Pacífico. Como mediterráneos que somos, nos extrañó ver tal pasión por el vino justo en la otra esquina del mundo.

Waiheke es un buen lugar para pasar unos días. Por sus vinos, sus restaurantes y sus playas. Los pueblos parecen más bien barrios residenciales de casitas pequeñas , muchas ellas con fachadas de vivos colores y a menudo de aspecto lujoso.  No en vano, como nos recuerda el guía, el hombre más rico de Nueva Zelanda vive aquí.

Hay un Tour de la agencia Fullers estupendo que lleva a los turistas en autobús por toda lista, visitando varia bodegas donde degustar sus caldos y picar algo. Un plan excelente para un día relajado.

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La primera parada será en Storyridge Cellar Door, donde un guía que habla español nos explica que debido al régimen de lluvias de la zona (más abundantes que en España), plantan sus viñedos en pendientes para que no se estanque el agua. El suelo, de lava y arcilla, drena bastante bien. La uva Malbec la plantan en las zonas con más pendiente, y la uva para vinos blancos la traen del otro lado de la isla. Probamos un Cabernet Franc y un Merlot-Cabernet Franc (Storyridge Church Bay). También producen aceite de oliva, que etiquetan como orgánico, de una muy buena calidad. Un primer impacto ácido que luego se suaviza enseguida.

cronicas viajeras Storyridge

cronicas viajeras Storyridge

cronicas viajeras Storyridge

30. Ago, 2009

Nadando con las pastinacas de Moorea

cronicas viajeras motu moorea 2

Tras ver en acción las mandíbulas de los tiburones puntas negras, Bruno puso rumbo a un segundo “feeding spot” con un fondo de arena blanca sobre el que las aguas toman un tono turquesa paradisíaco, esta vez a una profundidad de poco más de un metro. En pocos segundos aparecen siguiendo la estela del bote una docena de pastinacas (Sting Ray). La mayor puede que llegará al metro de diámetro.

cronicas viajeras moorea pastinaca

Antes de bajar al agua, instrucciones de seguridad: podemos tocar las rayas (vamos a llamarles así, pero no las confundamos con las manta raya, que ya me hubiera gustado poder ver a estos grandes animales), pero el contacto ha de ser siempre en su parte superior, nunca por debajo (por que ahí está la boca del bicho) ni agarrando la cola (donde tienen un aguijón que podría darnos un buen susto).

cronicas viajeras pastinaca moorea

Las rayas se muestran confiadas, curiosas, y se dejan hacer. Su tanto es suave, como de goma, siendo más rugosa la piel cercana a los bordes de sus alas. A Patricia le pareció que era como tocar setas shitake recién sacadas del frasco de conserva.

Nos quedamos un buen rato jugando con las rayas. Bruno me pasó un trozo de pescado y, manteniéndolo en el puño, las pastinacas te siguen. Se te suben casi, alguna hasta te daba empujoncitos. El olor a comida…

Las pastinacas no tienen dientes, pero si una gran capacidad de succión, que les permite por ejemplo comer moluscos. Las había visto en una memorable inmersión nocturna en La Restinga (Hierro, Islas Canarias) pero no llegué a poder tocarlas allí.

cronicas viajeras moorea pastinaca

Tras el baño con las rayas, nos llevan a un “motu“, un pequeño islote, donde pasamos el resto de la tarde. Se nos sirve una humilde pero más que suficiente barbacoa en una playa poco profunda, donde también aparecen pastinacas.

A ojo desnudo, entre las rocas de coral dispersas en la playa, peces de las mismas familias descritas en la playa del hotel que te hacen sentir como en una pecera tropical.

cronicas viajeras motu moorea

cronicas viajeras motu moorea

En el viaje de vuelta, el barco avanza con viento en contra, lo que provoca que nos mojemos bastante. Al principio es divertido, pero luego echamos mano de las toallas. Cuando llegamos al hotel, tenemos tiempo de tomar una ducha antes de que nos recojan para ir al aeropuerto. El ratito de espera nos da para enviar postales (claro que sí, en los tiempos del sms y del e-mail, recibir postales con sello hace ilusión).

Enseguida llegamos a Papeete, y antes de acostarnos pronto (nos recogían a las 3:30 de la madrugada: conducía una chica brasileña que se mosqueó considerablemente por el retraso de otros turistas, y nos llevó finalmente dejándolos a ellos en tierra), volvemos a cenar en el japonés del hotel, donde el maestro del teppanyaki nos hace pasar un buen y muy nutritivo rato…

Poco después, pondríamos rumbo a Nueva Zelanda para continuar con nuestra Vuelta al Mundo

26. Jun, 2009

Moorea: una ratito de playa por favor…

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Hotelazo en Moorea, sin palabras. El Sofitel de la isla es sencillamente uno de los lugares más bonitos donde me haya podido hospedar. Trato exquisito, amabilidad y cortesía, paisajes de postal, tranquilidad, buena comida en una terracita bien cuidada, a pie de mar, con la vista del arrecife y de Tahití enfrente… Un bungalow de lo más coqueto con una cama comodísima y enorme, a un pasito de la playa…

cronicas viajeras moorea playa

cronicas viajeras moorea hotel

Al principio nos dio pena no estar en un palafito, esos bungalows construidos sobre las aguas turquesas, pero luego comprobamos que disponíamos de más espacio, más tranquilidad y menos ruido si cabe en nuestro bungalow con terracita al jardín y amplios ventanales (digo nuestro por que si se despistan, de allí no nos echan :-)

cronicas viajeras moorea hotel

En la playa, es curioso comprobar como con el agua apenas en la cintura pueden verse claramente (el agua es totalmente transparente) los mismos peces que pueden verse haciendo esnórquel cerca del arrecife. No es sólo que los pececillos no nos teman, es que parecen mostrar curiosidad y juego, si es que este concepto puede aplicarse a los peces.

En pocos minutos, si uno permanece sin chapotear, da la impresión de que tienes los pies en un acuario. Me ha parecido ver peces que he visto también buceando en el Mar Rojo, me pregunto si es posible… Prescindo de transcribir al blog las notas sobre los colores y las formas de los peces que tomé en su día, no creo que nos vayan a servir para identificar especies…

La primera mañana en la isla la dedicamos a disfrutar tranquilamente de tan especial lugar. Por la tarde llegaría la primera excursión…

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26. Jun, 2009

Polinesia: cena y desayuno en Tahití

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Volando desde la Isla de Pascua llegamos por la noche del 21 de septiembre a Tahití. El hotel disponía de un restaurante japonés con muy buena pinta donde un verdadero showman del teppanyaki nos hizo olvidar del todo el resquemor por no haber visto la Isla de Pascua. Acrobacias con los ingredientes menos “nobles” de la mesa (ver los huevos volar de su mano a su gorro, del gorro a la paleta, de la paleta al bolsillo, del bolsillo a la mesa…), palas que vuelan y aterrizan con precisión, una buena botella de vino y una cena excelente.

Al día siguiente, desayuno fracés en el precioso restaurante junto a la playa, una estructura de madera y hojas de palma enorme, para tomar un buen café con el sonido de las olas y el trinar de pájaros, viendo el mar turquesa ante nosotros… Y muy cerca, la isla de Moorea, nuestro destino inmediato…

Estábamos pasando del invierno de Buenos Aires y la casi primavera de Santiago de Chile al tan apetecible veranito en la Polinesia

cronicas viajeras tahiti

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Y justo tras el desayuno, hacía Moorea


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