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15. Ene, 2012

Fin de año a bordo de un avión

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Lo último que hice en 2011 y lo primero que haré en 2012 será lo mismo: escribir este post. ¿Se puede ser más friki? Sí que se puede: escribir este post a bordo de un avión de Air Europa que salió de Madrid hace unas nueve horas y que aterrizará en Cancún en hora y media. Son las 23:50 del 31 de diciembre, estoy en algún punto del Atlántico a unos diez mil metros de altura, con una copa de plástico a la que le queda un traguito de cava y una bolsita que contiene doce uvas.

Mi acompañante dormita, indispuesta, y a mi alrededor los pasajeros están inquietos. Hace un rato miraban alguna película o leían con caras cansadas. Ahora, algunos se hacen fotos, demostrando que pueden forzar una sonrisa si la ocasión lo vale. Es curioso ver las caras de fastidio mientras se esfuerzan por enfocarse a si mismos con un iPhone y como aparece una casi carcajada justo antes de disparar la foto. Es como vivirse uno mismo en cartón-piedra. Otros mantienen la mirada perdida en algo que solo ven ellos flotando ante sus ojos, seguramente repasando qué tal ha ido el año que se va o qué van a hacer con el que se les viene encima. Pocos hablan, y los que lo hacen usan frases cortas y lugares comunes…

Cuatro minutos, anuncia el azafato. Como respuesta, expresiones de asombro de los más pequeños. Vuelvo en seguida…

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Para ti ha sido un salto de línea, pero hemos cambiado de año. Son las 00:05 del 1 de enero. Por el camino, no te has perdido gran cosa: mi traguito de cava acabó en el suelo (no preguntes), sonaron las campanadas, sacar las doce uvas de la alargada bolsa fue un poco más complicado de lo que parecía. Un aplauso tímido, besos sonoros entre el pasaje y sonrisas. Un saludo del comandante del avión y una azafata que ha dicho por la megafonía de la aeronave “feliz año nuevo, bienvenidos a la nueva era” (no, no preguntes…)

Pensaba que un fin de año a bordo tendría más glamour, pero tampoco era imprescindible. Cuando aterricemos dentro de una hora y poco más en Cancún serán casi las siete de la tarde: para cuando lleguemos al hotel estaremos a punto de entrar, otra vez, en 2012. Segunda oportunidad, esta vez en versión mexicana, a ver qué tal se nos da…

Por las ventanillas de UX063 ya se ven las luces de la costa americana, comenzaremos el año relajados en el Caribe mexicano, la cosa empieza bien, y espero que acabe igual de bien, como mínimo :)

Feliz año nuevo a todos, que en esta nueva vuelta al sol seáis felices, viajéis mucho y lo contéis on line. Brindo por que nuestros caminos se crucen cualquier día, en cualquier sitio inesperado, lejano e interesante y nos riamos juntos.

24. Nov, 2011

Canto das aguas, un precioso hotel en Lençois

Canto das aguas, un precioso hotel en Lençois

Tras haber visitado Salvador de Bahía, nuestro siguiente destino en este viaje en Brasil fue Lençois, un agradable y tranquilo pueblo que constituye la base ideal desde la que visitar el Parque Nacional da Chapada Diamantina, un maravilloso lugar donde practicar senderismo, escalada, ver cascadas impresionantes o tranquilas cachoeiras, cuevas, lagos subterráneos, paisajes alucinantes y preciosas puestas de sol. En los próximos artículos os mostraré fotos y vídeos de algunos de estos lugares…

Vale la pena ir hasta Lençois, aunque el autocar desde Salvador de Bahía tarde nada más y nada menos que siete horas en recorrer los 412 km. que separan a la capital del estado de Bahía de este encantador lugar. Los autocares de Real Expresso son realmente cómodos y confortables, pero en ocasiones los conductores se empeñan en presumir absurdamente de aire acondicionado, congelando a los pasajeros. Debimos sospechar cuando las señoras que iban delante nuestro se cubrieron con gorro, bufanda y manta (¡en Bahía!) tan pronto ocuparon sus asientos… La tos que me gané a pulso me duró el resto del viaje.

Anécdotas frioleras aparte, Lençois nos reservaba otra pequeña sorpresa que merece este post: el hotel con más encanto de cuantos hemos visto en este viaje. Se llama Canto das Aguas y es muy fácil de encontrar, está apenas a 50 metros del lugar donde para el autocar. Seguramente se llama así por que el río que discurre justo al lado del hotel corre sobre unas enormes losas de piedra. Al pasar por encima la corriente, forma un murmullo relajante, una de esas músicas naturales que tanto se echan de menos en entornos urbanos.

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Habitaciones sencillas pero muy cómodas, limpieza impecable y tranquilidad absoluta. Desayunar por la mañana escuchando los pájaros y el río es de esos momentos caipi que han de haber en todo viaje. Además, el desayuno es uno de los más completos y sabrosos que he podido degustar, no sólo en Brasil sino en cualquier parte: fruta abundante, quesos diversos, bollería y tartas caseras recién hechas… Con esto cargas pilas para cualquier excursión que tengas cerca: lo que ves en la foto es lo que te sirven por cada dos personas…

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El restaurante del hotel también vale la pena: ingredientes de la zona y una mezcla de tradición y diseño, las cenas que pudimos degustar nos dejaron más que satisfechos. Agradecimientos a su chef, Carlos Alberto Marques. Una agradable temperatura, una cena estupenda, una caipirinha y el canto del río a tu lado ¿Se puede pedir más? Pues sí, se puede pedir que el hotel esté en un lugar lleno de cosas que ver, que os iré explicando en breve…

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carpaccio de ternera en Canto das Aguas

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Sabrosísima ensalada

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Cabrito especiado con miel de higos en Canto das Aguas

canto das aguas lençois cronicas viajeras mero polenta

Mero en cama de polenta...

Os dejo también un vídeo para la sección “Asómate aquí” donde podréis escuchar el rio y ver la naturaleza que nos rodeaba…

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En breve os cuento acerca de las cachoeiras, las cuevas y los paisajes de la Chapada Diamantina, y más sobre Lençois

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13. Nov, 2011

Asómate aquí: Studio de Carmo, Salvador de Bahía (Brasil)

Con este primer vídeo estreno la sección “Asómate aquí“, una colección de vídeos grabados al azar desde la ventana de la habitación que ocupe en el hotel donde esté. Este es de una mañana al azar desde la ventana de una habitación en Studio de Carmo, en el barrio del Pelourinho en Salvador de Bahía, Brasil.

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07. Nov, 2011

Bonfim, barrio y basílica, todo un símbolo en Salvador de Bahía

cintas en bonfim cronicas viajeras

Viniendo de Riberia paseando por la avenida que recorre el mar, llegarás a Bonfim, uno de los barrios más interesantes de Salvador de Bahía. Y siguiendo en línea recta desde Ribeira y la Basílica de Nosso Senhor de Bonfim llegarás a Montserrat, con más iglesias coloniales y una playa muy popular. Teniendo en cuenta que vivo prácticamente a los pies de la Montserrat catalana, ni que decir tiene que me acerqué a ver la Montserrat brasilera.

Indudablemente, el polo de atracción más interesante de esta zona es la Basílica de Nosso Senhor de Bonfim, tienes que verla aunque no te entusiasmen los templos. Se trata de una edificación colonial neoclásica con fachada rococó (ahí queda eso), cuya construcción se inició en 1745 y se terminó en 1772. Todo un símbolo para los bahíanos, que le dedican una procesión en la Festa do Senhor de Bonfim, en enero. Seguro que paseando por la ciudad habrás visto multitud de pequeñas cintas de colores en todas partes. Y por poco que tengas pinta de turista, te habrán colocado ya alguna: la tradición dice que la cinta ha de anudarse con tres nudos, mientras quién la recibe pide un deseo por cada nudo. Los deseos se cumplirán si la cinta acaba deshaciéndose en tu muñeca (o allí donde la hayas anudado). Como puedes ver en estas fotos, la misma Iglesia está llena de estas cintas, especialmente en la verja que la rodea. Cuando la brisa marina las mueve un poco, la visión es realmente bonita.

bonfim fachada cronicas viajeras

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El interior de la basílica alberga una importante colección de arte en cuadros y azulejos, pero quizás lo más llamativo sea la “Sala dos Milagres“, una habitación cercana al altar mayor donde los bahíanos y bahianas han ido dejando ex-votos, ofrendas hechas en agradecimiento a un favor recibido. Los hay a miles, algunos muy bonitos y otros ciertamente tétricos. Figuras que representan el órgano enfermo del que se pedía sanación, fotos de personas que sanaron, o imágenes más impresionantes de operaciones, cicatrices y cánceres. Más allá del morbo que te puedan despertar estas imágenes, lo que a mi me vino a la mente en esa sala es la cantidad de dolor, de sufrimiento y al mismo tiempo de esperanza que hay en la sala. Cuan desesperado ha de estar alguien para rezar con fervor pidiendo alivio, y para volver a dejar un ex-voto luego, una vez aliviado. Un breve vistazo a este rincón de la basílica impresiona…

bonfim exvotos cronicas viajeras

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Para seguir el paseo nosotros optamos por recorrer paseando la Rua Imperariz, que se dirige de nuevo al mar y te deja al lado de Montserrat y Boa Viagem. La iglesia de Nossa Senhora da Boa Viagem estaba cerrada, pero siendo viajeros como somos, que menos que acercarnos a verla.

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Altar de Nosso Senhor do Bonfim

Frente a su fachada, una vista muy poco espiritual: coches con los portaequipajes abiertos, atronando al personal con la música que salia de los potentes equipos del maletero del coche, bahianos tranquilos bailoteando y bebiendo cerveza, y en frente, una estrecha lengua de arena formando una breve playa, abarrotada. En esta zona de Brasil no habitual no es desplegar toallas en la arena para tumbarse como hacemos aquí, sino tomar posesión de mesa y sillas de los bares cercanos y tener siempre una buena cerveza en su cooler. Parece que de eso se trata aquí: de saber vivir bien, de buscar los buenos ratos con la familia y loa amigos, de aprovechar la ventajosa naturaleza brasilera, y tener en buen lugar a los santos y templos (católicos o africanos, o mejor aún juntos en el candomblé) por si acaso…

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Nossa senhora da Bom Viagem

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Cintas al viento en la verja de Bonfim

06. Nov, 2011

Ribeira, la costa norte de Salvador de Bahía

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Si Barra es el extremo sur de Salvador de Bahía, Ribeira es el extremo norte. Se trata de un barrio costero, con barcas de pesca varadas en la arena, playas agradables y buenos y baratos lugares donde comer pescado fresco. Casas mucho más sencillas que las que podrás ver en el centro o en Barra, se trata de un barrio mucho más humilde.

Llegar es sencillo, hay autobuses que salen desde la Praça Cayru (enfrende del Mercado Modelo, en Baixa) que te llevarán directamente. Por cierto, un detalle sobre los autobuses: se entra por la puerta trasera, donde un cobrador y un torno controlan el acceso. Considerando la mampara que separa el torno y al cobrador del resto del pasaje, lo estrecho del torno y el volumen del trasero de los pasajeros suelen producirse situaciones cómicas (una señora que no cabe, una falda que el torno levanta, las creativas excusas para intentar pasar sin pagar…). La cuestión es que el trayecto te va a demostrar enseguida que no te diriges precisamente a la zona más acomodada de la ciudad: veras los centros comerciales de Atacados (mayoristas) y escenas no muy turísticas en días festivos, donde los indigentes se acomodan y se buscan la vida como pueden.

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En todo caso, en Ribeira verás playas que no están nada mal, restaurantes a pie de playa con buenos precios y muchas posibilidades en cuanto a pescado (en restaurantes o en pequeños puestecitos donde lo fríen en abundante aceite de palma, allá tú y tu colesterol).  Nos dio la impresión de que aquí luce la vida más popular y quizás más genuina del bahiano de a pié. Bien vale unas horas de paseo. Nosotros fuimos hasta la última parada del autobús para luego ir recorriendo la línea de playa, por la Avenida Beira Mar, que te mostrará la Praia do Bugaro y te acerca hasta la Basílica Nosso Senhor do Bonfim, de la que hablaremos en el próximo post.

ribeira playa 1 cronicas viajeras

Tuvimos la ocasión de conocer a todo un personaje implicado en la vida social y cultural del barrio, don Moyses Cafezeiro, un señor que hizo gala de la hospitalidad bahíana: estaba yo fotografiando la fachada de su casa, que me pareció muy bonita, y se asomó a la ventana para invitarnos a pasar y tomar unas cervezas con su familia. Tras la sorpresa inicial, resultó un momento de lo más agradable, ya que Moyses ha sido un gran viajero, ha podido recorrer mucho mundo trabajando precisamente en la promoción turística de Salvador de Bahía. En la Avenida Beira Mar, Moyses estaba ya a punto de inaugurar un precioso y acogedor local que nos mostró, se llamará Latino de Maré. Si pasas por allí, no olvides saludarlo de mi parte, te caerá bien.

Así es la casa de Moyses, Latino de Maré - crónicas viajeras

La verdiblanca es la facha de Latino de Maré

Moyses nos opuso los dientes largos explicándonos las maravillas de Salvador de Bahía que nosotros no tendríamos ya tiempo de ver, pues al día siguiente salíamos para Lençois. Me quedé con muchas ganas de ver la isla de Itaparica, enfrente de su casa… La próxima vez será, así hay excusa para volver a esta ciudad.

ribeira playa cronicas viajeras

Playa en Ribeira, con Bonfim al fondo

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10. Sep, 2011

Barra, la punta sur de Salvador de Bahía

farol de barra cronicas viajeras

La mejor forma de llegar a Barra desde el Pelourinho es en autobús. Hay muchos que van en esa dirección, no tiene pérdida. Puedes cogerlos en la calle Vassouras, en frente casi del Palacio do Rio Branco. El autobús atraviesa básicamente la avenida Campo Grande, que parece propia de un barrio popular, para luego recorrer la avenida Sete de Setembro (importante fecha, independencia de Brasil), que va mostrando residencias de aire colonial y condominios que quieren parecer lujosos (y que seguramente lo fueron en los 70 u 80). Estos condominios son más frecuentes a medida que nos acercamos al Farol de Barra.

Nosotros bajamos en Morro do Cristo, una pequeña colina que entra en el mar, presidida por una estatua de Jesús. Ofrece una buena vista de la playa que va hasta el faro. Desde allí, fuimos andando bordeando el mar para ver qué tal era la zona.

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Estatua que corona el Morro do Cristo

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Vista de las playas de Barra desde Morro do Cristo

El Farol alberga el Museo marítimo, y desde sus laterales se ve el frontal de la ciudad al mar y las playas que van apareciendo en dirección al centro de la ciudad. Entre de las, dos fuertes que en su día defendieron de barcos sospechosos lo que en la época fue la zona antigua de Salvador de Bahía.

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Uno de los antiguos fuertes de Barra

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Quizás fuimos “fuera de temporada” o en un día con poco movimiento, pero honestamente no hay mucho interesante que ver por Barra. Edificios de apartamentos con cierto aire decadente, restaurantes que ofrecen sobre todo pescado y cangrejos. Periódicamente aparacen hordas de turistas al asalto del faro, que son abordados a su vez por vendedores de todo tipo de baratijas, en lucha desigual por hacerse bien con la foto, bien con unos cuantos reales…

Más interesante es el otro extremo de la ciudad: Bonfim y Ribeira. Os lo cuento en breve.

10. Sep, 2011

Setecientos kilos de oro en la iglesia más impresionante del Pelourinho

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Si decíamos que en el casco histórico de Salvador de Bahía, el Pelourinho, hay una iglesia en cada esquina (a menudo, literalmente), también tendremos que decir que si has de ver una solamente, no te pierdas la Igreja de Sao Francisco. Está en la Praça José de Anchieta, casi cara a cara con la más grande, la Sé, al final del largo Cruzeiro de Sao Francisco.

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Hay dos cosas que la hacen muy especial: su claustro revestido de azulejos portugueses, y muy especialmente, sus tres naves cubiertas de pan de oro. Según la leyenda, se usaron mil kilos de oro para decorar el interior de esta iglesia, según nos indicó el guía, fueron setecientos. Da igual, el interior es impresionante, trescientos kilos de oro más o menos.

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Los primeros orígenes de lo que después fue la Igreja y Convento de Sao Francisco se remontan al 1587, cuando llegan los primeros franciscanos a Bahía y se instalan en unas casa cerca de la capilla dedicada a su santo, que hoy forman la portería del convento. En 1591 se construye el convento, que se amplía a su tamaño actual en 1686. La primera piedra de la iglesia actual se coloca en 1708, la inauguración tuvo lugar en 1708 pero no se termina de construir hasta el 1723 ni de decorar hasta el 1750. Casi doscientos años después de la llegada de aquellos primeros franciscanos.

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Barroco en estilo colonial, el frontal que verás desde fuera no tiene nada que ver con las maravillas que esconde su interior. En el convento, los paneles de azulejos lisboetas reproducen instantes de la vida de San Francisco y su renuncia a los bienes materiales (esto… ¿y el oro de dentro?).

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Dentro, impresionante trabajo en madera de jacarandá del coro y de las capillas laterales, piso de piedra labrada de alcatifa traída desde Portugal. Tras el altar, una escultura moderna (ya que fue hecha en 1930) inspirado en un cuadro de Murillo (San Francisco abrazando a Jesús crucificado) y un lampadario de plata de 1758 (¿renunciando a los bienes materiales?).

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Vale la pena verla, aunque no seas muy fan de visitar iglesias…

08. Sep, 2011

Gastronomía Bahiana en el Pelourinho

couvert bahiano cronicas viajeras

Los días que estuvimos en Salvador de Bahía comimos pero que muy bien. El plato estrella es la Moqueca, un contundente plato a base de pescado (pescado en general, o de camarones, de pulpo, mezclando pescado y marisco) que parece una sopa espesa, casi una crema, con las piezas de pescado flotando. Se cocina en aceite de palma (que aparece delatadora al irse enfriando la crema), por lo que quienes quieran cuidar su línea no deberían abusar.

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Moqueca, una bomba calórica muy sabrosa

Nosotros probamos una Moqueca de peixe en el restaurante Mama Bahia y la verdad es que nos gustó. Se sirve con arroz, farofa (harina de mandioca) y vatapá (una salsa espesa que sabe a cacahuete). Os saldrán las calorías por las orejas, garantizado. Presumimos de apetito voraz y apenas pudimos terminar con la abundante ración. Si pasáis por allí, los camaraos a la milanesa están pero que muy bien, y la salsa que los acompaña es de los mejunjes más picantes que he probado.

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Moqueca y acompañamiento

En el restaurante Odoyá (c/ largo do cruzeiro) probamos las bolas de queso rebozadas (nostamal mira), Casquinha de Siri (cangrejo, muy popular y muy sabroso, con unas gotas de lima está delicioso) y el Couvert Bahiano. Este último plato viene a ser una degustación de camaraos, la ya citada vatapá, acarajés y abarás. Los dos últimos se hacen con la misma base (harina de mandioca), pero mientras el acarajé se sirve en bolas fritas en aceite de palma, los abarás se cuecen envueltos en hojas de palma, lo que le da un toque parecido al kinki que probamos en Ghana (una larga historia que os acabaré contando en este blog).

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Abarás: tremendamente parecido al kinki de infausto recuerdo

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casquinha de siri

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deliciosos camarones

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el couvert bahiano del Odoyá

Paseando al azar acabamos en un lugar muy curioso, un diminuto restaurante de apenas tres mesas regentado por un alemán y graciosamente atendido por una brasilera. Se llama la Arcada das Artes. Está en una de las callejas que hace esquina con la rua Laranjeiras, justo enfrente de un restaurante con buena fama, el Maria Mata Mouros. Como cuando pasamos por allí íbamos en un atuendo demasiado casual, no quisimos desentonar en Matamouros, y acabamos en la Arcada das Artes cara a cara con una deliciosa langosta de un kilo servida sobre una generosa ensalada.

Uno de los platos de la casa es el pescado ahumado. Nos contaron que aunque el pescado es de la Bahia, el trasto de ahumar viene de Alemania (con el dueño, presumo). Nuestra curiosidad hizo que el hombre tuviera el detalle de añadir un pez rojo ahumado a la langosta, y podemos asegurar que el sabor es estupendo. La simpática camarera, viendo que quedaron algunos retales de pescado en nuestros platos, se los llevó a la calle… Al salir comprendimos por qué, viendo a un grupo de gatos deleitarse con los pocos restos de langosta y de pescado ahumado, lo que parece que el alemán mucha gracia no le hizo.

La última noche que estuvimos en Salvador (unas horas apenas, volviendo de Lençois y antes de salir al día siguiente para Sao Luis de Maranhao), pasamos por la agradable terracita interior del Jardim das Delicias (rua Joao de Deus). Caipirinha de rigor, una sabrosa ensalada, pollo con salsa gorgonzola, y mi favorito de la noche: los camaraos Jardim das Delicias, servidos en un chutney de frutas tropicales que le daban un toque agridulce genial. Lástima que no haya documento gráfico de la pitanza, creedme si os digo que estaban estupendos.

Merecen mención en este post sobre buena comida en Salvador de Bahia los generosos y saludables desayunos de nuestro hospedaje allí, Studio de Carmo. Uno de los días amaneció lluvioso y nos lo sirvieron en la habitación. Un deleite los zumos y las frutas…

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desayuno en Studio do Carmo (pelourinho)

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