Tag Archives: 4×4
06. may, 2012

Las palmeras de Maranhao a orillas del preguiças (vídeo)

Las palmeras de Maranhao a orillas del preguiças (vídeo)

Hubo un momento a lo largo del recorrido en lancha por el Preguiças ideal para grabar un vídeo: cuando la lancha aminoró de velocidad para entrar en un estrecho canal entre dos tramos del río.

Los pescadores construyeron este canal entre dos curvas del Preguiças para ahorrarse un buen trecho, y al entrar aquí, la lancha fue más despacio y nuestro guía puedo ilustrarnos con algunos ejemplos de las palmeras que crecen en esta zona de Brasil (aquí tenéis una lista de las palmeras y sus usos).

Espero que os guste el paseo:

(disculpas por la insistente tos, que me estuvo acompañando durante todo el viaje gracias al gélido aire acondicionado del tramo entre Salvador de Bahía y Lençois)

Tras este vídeo, el recorrido en lancha terminó en el poblado de Caburé. Tuvimos ocasión allí de tomarnos un refresco y seguir nuestro camino en 4×4 por las playas y dunas de Maranhao hacía la siguiente parada de este viaje a Brasil: Jericoacoará, pasando por Parnaíba y Barra Grande

Fue interesante cruzar playas desiertas, batidas por las olas del atlálntico en esta zona practicamente deshabitada, dejando atrás troncos retorcidos arrastrados por las mareas, y dunas en las que alguna palmera sigue luchando por mantener sus hojas fuera de la arena…

En los siguientes post os mostraré en vídeo cómo son las localidades que cruzamos.

16. mar, 2012

Lençois maranheses, un paisaje blanco y turquesa inolvidable

lencois maranhenses google earth

De Sao Luis de Maranhao salimos en un 4×4 en sentido este hasta Barreirinhas, lugar en el que estuvimos dos intensos días en los que vimos uno de los paisajes más especiales que haya podido disfrutar: los lençois maranhenses.

A pocos kilómetros del pueblo se haya una formación de dunas de un blanco impoluto y brillante que corren en paralelo a la costa atlántica. Es como trasladar un pedazo del Sáhara a Brasil. De hecho, si pudiéramos encajar África y Sudamérica, los Lençois Maranhenses serían una continuación de las arenas saharianas. Pero lo que hace de este lugar un paisaje único es que entre las blancas dunas hay lagunas de agua dulce, de colores vivos, algunas de un azul profundo, otras de un verde turquesa espectacular. Uno puede darse un baño en estas limpias aguas, nadando tranquilamente en medio de un desierto arenoso.

lencois marahenses brasil cronica viajera

Los lençois maranhenses tienen tantas lagunas que ni siquiera se han llegado a contar. Pude ver una foto tomada desde un satélite, donde se aprecia esa cadencia mágica de duna, agua, duna, agua, dunas a cada cual más serpenteante, brillante y ondulada, agua transparente, cristalina, de un azul radiante. Mira cómo se ve en Google Earth…

lencois maranhenses google earth

Caminar sobre las dunas es sencillo: son compactas, duras, se supone que por la acumulación de su humedad en el interior. Las subidas son así apenas cansadas, y las bajadas muy divertidas: al descender de una duna al agua uno se hunde hasta la pantorrilla en arena tan blanca y fina que da la sensación de estar caminando sobre un enorme pastel bañado en azucar glass.

lencois marahenses brasil cronica viajera

lencois marahenses brasil cronica viajera

lencois marahenses brasil cronica viajera

Estuvimos una tarde entera paseando entre dunas y lagunas, bañándonos en las que mejor nos parecían. Nuestro hábil guía supo leer enseguida las intenciones del numeroso grupo con el que compartimos el camión 4×4 que nos llevó hasta las dunas, para proponernos un recorrido alternativo: solitos, en esas maravillosas lagunas, viendo las nubes pasar, disfrutando del silencio sin nada mejor que hacer que descansar, disfrutar de este rincón de la naturaleza, maravillarnos con la experiencia y esperar un atardecer precioso en un paisaje:

lencois marahenses brasil cronica viajera  atardecer

lencois marahenses brasil cronica viajera atardecer

lencois marahenses brasil cronica viajera atardecer

lencois marahenses brasil cronica viajera atardecer
lencois marahenses brasil cronica viajera
lencois marahenses brasil cronica viajera

12. jul, 2009

Templos polinesios en Moorea

Templos polinesios en Moorea

Durante la excursión con el 4X4 y tras ver tras las plantaciones, nos llevan a un pequeño valle en el interior donde quedan restos de antiguos templos polinesios, llamados marae. Lo que queda de ellos son formaciones rectangulares en medio del bosque, piedras agrupadas de tienen alturas variables, de unos pocos centímetros a medio metro. Los mejor conservados tienen piedras redondas formando las partes exteriores. El conjunto aparece verdoso, cubierto de musgo. Puedo leer en un cartel informativo que los marae definían la posición social, política y económica de las sociedades polinesias antes de la llegada de los europeos.

cronicas viajeras templos moorea

cronicas viajeras templos moorea

cronicas viajeras templos moorea

El guía me cuenta que en los Marae, que sólo podían hacerse con piedras traídas del templo de otra isla, se albergaban los “Tiki“, ídolos en piedra o en madera. De los cerca de 500 que tenía la isla sólo se conservan restos de los 300 que estaban en las montañas. Los de las playas fueron utilizados por los colonizadores europeos como blanco de tiro. Así éramos, a veces ser europeo no es un motivo de orgullo. Resulta paradójico que ahora los complejos hoteleros se empeñen en plantar tikis decorativos en cualquier rincón. Si los antiguos europeos no se hubieran cargado los originales… Tiki de pega en el hotel:

cronicas viajeras tiki pega

En las inmediaciones de los templos, el guía nos enseña dos curiosidades de la flora. Un árbol cuyo enorme tronco retumba ante cualquier golpe, y que se solía usar como un medio de comunicación enla isla, al modo del tam-tam:

cronicas viajeras templos moorea

Y el ábol de las nueces de macadamia:

cronicas viajeras moorea nueces macadamia

Antes de volver al hotel, hacemos la parada más friki de la excursión en la Bahía de Cook. Digo friki por que se suponía que teníamos que detenernos en un mercado, no en la tienda de ultramarinos de una señora china. Como el que tienes seguramente en la esquina, vamos. El resto de los excursionistas (un grupo de franceses) alucinaron tanto como nosotros, claro, y cuando ya nos íbamos de allí con mala cara, apareció un pescador al otro lado de la carretera. En un minuto tenía montado en el arcén un aparador donde colgó varios ejemplares de Mahi-Mahi, un pez apreciado allí, que habíamos probado en el hotel, marinado con limón y leche de coco.

cronicas viajeras peces mahi moorea

12. jul, 2009

Vistas paradisíacas, vainilla y piñas en Moorea

Vistas paradisíacas, vainilla y piñas en Moorea

Iaorana! (osea, hola!)

Lo mejor de la excursión en coche por la isla fue subir a uno de los miradores en las montañas, desde donde se pueden contemplar unas vistas espectaculares. La subida es escarpadísima, no apta para quien tenga miedo a bordo de un coche. El 4×4 cabe justito en la pista que asciende a buen ritmo y tiene que tiene marcadas con cemento las trazas para las ruedas. El resto es barro. Un barro que, después de las lluvias que suelen caer a mediodía, tiene una pinta de ser tremendamente deslizante…

En cada curva de 180 grados el coche asciende un par de metros como mínimo. Las vistas valen la pena, y aunque el riesgo es mínimo dada la pericia y la experiencia del chofer, los “valientes” que no se abrocharon el cinturón de seguridad al empezar la ruta los buscaban como locos en cuanto empezamos a ascender.

cronicas viajeras moorea vistas

cronicas viajeras moorea vistas

cronicas viajeras moorea vistas

cronicas viajeras moorea vistas

Además de estos miradores, en esta excursión vimos algunas cosas más. Algunas tan descaradamente comerciales como la supuesta fábrica de licores. Prácticamente hacen licor de cualquier fruta tropical que puedas encontrar en la isla, algunos con una fortuna loable y otros con un resultado dudoso. Una solícita rubita sirve chupitos de degustación y ahí acaba la fábrica a no ser que quieras comprar alguna botella…

La visita a la fábrica de mermeladas es más o menos lo mismo, pero al menos ahí me pego al guía y sigo sus explicaciones sobre la planta de vainilla. De la misma familia que las orquídeas, la planta parasita el tronco de otras especies y lo usa para encaramarse. Cada planta produce unas quince flores, pero sólo polinizan artificialmente cinco, para que estas cinco alcancen el tamaño adecuado. La varilla de vainilla se produce en el interior de una vaina que une la flor con el resto de la planta. Entre la polinización y la recogida han de pasar nueve meses (ya es casualidad). Los cultivadores dejan carcasas de coco a los pies de la planta para que con sus fibras retengan el agua de lluvia.

cronicas viajeras moorea vainilla

cronicas viajeras moorea vainilla

Breve pero interesante fue la visita a las plantaciones de piña (familia de las bromelias, como nos contaron en Brasil el año anterior). Para cultivarla, se cortan las hojas del fruto de la piña y se planta el cogollo resultante en la fértil tierra volcánica. En un año, ese brote tiene la altura de poco más de medio metro y empieza a dar su cosecha de piñas.

cronicas viajeras moorea pinyas

cronicas viajeras moorea pinyas

Al lado de los campos de piñas había también plataciones de papaya. Esta es una planta que se me antoja de una muy primitiva estructura: un tallo vertical en cuyo extremo se agolpan las papayas y, coronando el conjunto, un abanico de tallos con una sola hoja en cada uno. Me la imagino en el jurásico, con los helechos. Leo en la wikipedia que es la primera planta con fruto de la que se ha descifrado el genoma, ya os decía yo que muy compleja no es que sea…

cronicas viajeras moorea papaya

También vemos enormes árboles de aguacates, algunos de pomelos y la planta de la fruta de la pasión, que tiene una flor muy original: parece un destello de fuegos artificiales.

Nana! (es decir, hasta luego!)


Easy AdSense by Unreal