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26. Feb, 2011

Navegando en un barco como los de la Barcelona World Race

Navegando en un barco como los de la Barcelona World Race

Gracias a una acción promocional de Gillette, hace pocos días tuve la ocasión de poder navegar un rato cerca de Barcelona en el Mirabaud: un velero tipo IMOCA, igualito a los que están dando la vuelta al mundo en la Barcelona World Race. Y no sólo eso: con la ayuda de regatistas como Natalia Via-Dufresne y Sergi Tena, incluso pude estar al timón de esta maravilla de barco unos minutos.

caña-del-mirabaud

Hace años tuve la oportunidad de practicar la vela unos días, navegando en Altea y alrededor de Ibiza, y sin ser ningún experto en este campo, noté una enorme diferencia entre aquel velero y este verdadero bólido del mar. Uno tiene la sensación de que prácticamente vuela sobre el agua. Es esa sensación de deslizamiento suave la que buscaba inspirarnos Gillette y que relaciona esta invitación con el lanzamiento del sistema de afeitado Gillette Fusion ProGlide.

En el casco vacio del barco, destaca un modesto asiento para controlar los instrumentos con los que los navegantes del BWR están en contacto con el mundo

La marca invitó a una veintena de blogueros a visitar el Centro de Interpretación de la Barcelona World Race, donde entre otras cosas, Oscar Trías (FNOB) nos contó cómo se organizan los regatistas de esta vuelta al mundo a vela para comer.

Imagen de previsualización de YouTube

En una regata como está, cada kilogramo de peso cuenta, y las tripulaciones salen de puerto con comida liofilizada para aguantar esta travesía sin escalas. Grabé unos cuantos vídeos en el centro y a bordo del barco con una cámara minoHD (gentilieza de la Gillette también), espero que te gusten:

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15. Sep, 2010

Atardecer en Sydney: los encantos del transporte público marítimo

sydney museum of contemporary art noche

Os contaba en el post anterior que es imprescindible un paseo en barco por Sydney. Y si en el último escrito  comentaba la experiencia desde un ferry con almuerzo y copillas, esta vez os contaré que en aprovechando el transporte público puede vivirse una experiencia similar.

Hay varias líneas de ferrys públicos que recorren diferentes partes de Sydney. El mapa que las describe pasaría por un mapa de metro en cualquier otra ciudad. Nosotros hicimos la ruta que va desde la zona olímpica hasta Circular Quay.

sydney ferry mapa

Efectivamente, el ferry va recorriendo “estaciones” en forma de embarcadero, hay unos minutos de ajetreo entre los que entran y salen, y luego todo vuelve a la calma.

sydney ferry embarcadero

Los australianos suelen ir dentro, leyendo tranquilamente. Los turistas se agolpan en las áreas de cubierta, cámara en ristre, alucinando con los paisajes…

sydney ferry rivercat

En la zona olímpica no hay mucho que ver, a no ser que seas un fan de los estadios o que coincida con algún evento en especial.

sydney zona olimpica

sydney zona olimpica

Sin embargo, desde allí el ferry cruza por barrios acomodados donde enormes mansiones alojan a sus dueños cerquita del agua…

sydney mansiones ferry

sydney mansiones ferry

mansiones bcd ferry

A medida que llegamos al centro, el contraste entre las mansiones y los rascacielos tiene su gracia

Buenas vistas del Sydney Harbour Bridge, en un contexto muy diferente al que os enseñaré en el próximo post desde la zona de The Rocks

sydney harbour bridge

Lo mejor del paseo es que cogimos el ferry al atardecer, y los cambios de luz a medida que nos acercábamos al centro le daban al desplazamiento un encanto y una calma especial. Muy recomendable. Llegando a Circular Quay en ferry pasa por delante del Luna Park, un parque de atracciones a pie del Sydney Harbour Bridge.

sydney ferry luna park

Y así lucía Circular Quay a nuestra llegada, con impresionantes vistas del distrito financiero…

sydney ferry llegando circular quay

sydney ferry circular quay

sydney ferry distrito negocios

sydney museum of contemporary art noche

El Sydney Museum of Contemporary Art desde el ferry

11. Sep, 2010

Sydney desde el mar: date una vuelta en ferry

sydney desde el mar 7

Sydney es una ciudad que vive de cara al mar. Y eso se nota en la afluencia a sus numerosas playas, en las velas que surcan las bahías, en las personas que pasean y toman el sol a sus orillas. Es imprescindible ver la ciudad desde el mar, y aunque hay muchas manera, nosotros pudimos vivir dos: la opción lujosa del ferry turístico con almuerzo incluido, y la opción mochilera del transporte público marítimo. Veamos la primera opción en este post, y la segunda en el siguiente.

Hay muchas opciones para darse una vuelta en ferry en Sydney. Nosotros fuimos a Darling Harbour para salir desde allí en el Grand Sydney Kookaburra: un catamarán enorme con buffet libre a bordo, bien surtido y muy cómodo. El barco tiene varias terrazas desde las que disfrutar de las vistas. Tuvimos un día estupendo, soleado y sin apenas viento, por lo que el tour fue muy relajado. Honestamente, al solecito con una copa en la mano y la cámara a punto, podría haberme quedado todo el día dando vueltas de bahía en bahía…

sydney darling harbour 1

Antiguos barcos de vapor en Darling Harbour

sydney darling harbour

Edificios en Darling Harbour

sydney mar barco

El Grand Sydney Kookaburra

sydney desde el mar

sydney desde el mar

sydney desde el mar

Estos son algunos de los barrios lujosos con residencias cerquita del mar… Veremos más en el post siguiente, usando el transporte público marítimo.

sydney desde el mar

sydney desde el mar

La Sydney Opera House y el distrito financiero desde el mar

sydney desde el mar

Hay un parque de atracciones enfrente de The Rocks, al otro lado del Sydney Harbour Bridge

sydney desde el mar

Un pequeño hidroavión sobrevuela la costa de Sydney

Tras dar una buen paseo por varias de las bahías de la ciudad y tener unas vista estupendas, el tour finaliza en el Circular Quay, en pleno centro.

sydney desde el mar circular quay

sydney desde el mar museum of contemporary art

El ferry te deja al lado del Museum of Contemporary Art, en Circular Quay

Si este paso en ferry te ha gustado, en el siguiente post te gustará también el paseo usando el sistema de transporte público por mar de Sydney

12. Ago, 2010

Isla Negra: el hogar de Pablo Neruda es un barco en tierra

Isla Negra: el hogar de Pablo Neruda es un barco en tierra

Isla Negra no es una isla, ni es negra. Es el nombre que Pablo Neruda puso a su casa, a orillas del océano, entre El Tabo y El Quisco. Uno de los puntos que más me apetecía de este viaje a Chile era visitar la que fue morada de Neruda, y que rebosa creatividad por cada ventanal que mira al Pacífico.

isla negra pablo neruda

isla negra pablo neruda

Tuvimos la enorme suerte de contar con la guía de Angélica, que no sólo nos mostró la casa, sino que prácticamente hizo una revisión poética de la misma, citando versos de Neruda, explicando qué detalles coincidían con la obra del poeta, o con su manera de ser. Con su cadencia, su entonación y sus datos nos hizo una guía genial. Gracias desde aquí…

neruda collage entrada

No te contaré quién fue Neruda: puedes encontrarlo en cualquiera de las miles de páginas web dedicadas a él (te dejo algunos enlaces interesantes al final de este post). Me centraré en aquello que más me llamó la atención de lo mucho que nos contó Angélica.

Quien hoy conocemos como Pablo Neruda se llamaba en realidad Ricardo Eliécer Naftalí Reyes Basoalto. Su padre, ferroviario, le prohibió escribir poesia por ser algo propio de mujeres. Menos mal que no le hizo caso, nos hubiéramos perdido un Premio Nobel y a uno de los mejores poetas de la historia. Se cambio el nombre por Pablo Neruda en 1947, aunque había usado este seudónimo antes.

pablo neruda retrato isla negra

Neruda decía que su casa quería ser un barco con juguetes, de ahí la colección de mascarones, la más conocida de cuantas tiene en Isla Negra. Colecciona también botellones de vidrio (azules los que están en los ventanales que dan al mar, verdes y marrones los que dan a tierra), miniaturas de barcos embotellados y conchas marinas, colección que contó con 9.000 piezas. Los más de cinco mil libros que había en la casa están ahora en Santiago, para preservarlos de la humedad.

Muchos de los mascarones los consigue en puertos y en anticuarios, e inventa biografías para aquellos de los que desconoce su historia. Quizás la pieza más representativa estando en el hogar de un poeta es el mascarón de figura femenina llamado “María Celeste”. Sus ojos, de cristal, condensan la humedad de la madera, de forma que la estatua parece llorar “por nostalgia del mar”. Y es que la casa respira mar, y desde cualquier ventana se ve el cercano Pacífico, que rinde sus olas en la playa cercana, a los pies de la casa azulada…

isla negra pez pablo neruda

El techo de las habitaciones es a veces abobedado, de madera. Las puertas, estrechas; las escaleras, empinadas: todo simula el interior de un barco. El domitorio del poeta tiene la cama orientada con la cabeza a levante y los pies a poniente, frente a un amplio ventanal con vistas al mar. En la mesilla de noche, un catalejo a mano.

En una mesa de trabajo frente al mar, una fotografía de Baudelaire, a quien admira. Pero su escritorio favorito está en otra habitación, una con techo de zinc que producía música con la lluvia. La mesa del escritorio es la puerta de madera un barco, que Neruda vio flotando en el mar: esperó paciente en la orilla hasta que las olas le trajeron tal regalo. Si has leído hasta aquí ya ves que cito muchas cosas de las que no tengo imágenes: la Fundación Pablo Neruda no permite hacer fotos en el interior de Isla Negra, y qué menos que mostrar respeto. Puedes ver el interior en estas fotos de la web de la Fundación.

Si bien aproveché los vuelos a Isla de Pascua para releer sus “Veinte poemas de amor y un canción desesperada” y “Los versos del capitán“, tras la visita a  Isla Negra me quedo con ganas de leer “Canto general“. Se trata de  un recorrido poético por la historia y la cultura de América. Pero cambia la perspectiva de la Conquista, al considerarla desde el punto de vista de los pueblos originarios. Inaugura lo que hoy se llama “la visión de los vencidos”. Un tema que me interesa y que me sacude por dentro desde que leí “Els vençuts” de Xavier Benguerell (que por cierto estuvo exiliado en Chile), donde conocí en forma literaria lo que me explicó mi abuelo acerca de los campos en insalubres playas de Francia donde fueron a parar tantos republicanos tras la Guerra Civil.

Nos queda siempre tanto por leer, tanto por viajar y tanto que agradecer a la generaciones cuyo sacrificio nos facilita hoy vivir en libertad…

Sepulcro de Pablo Neruda y Matilde Urrutia en Isla Negra

Los enlaces prometidos al inicio de este post:

Y algunas muestras de arte en Isla Negra: los trabajadores de las conocidas bordadoras de Isla Negra

bordadoras de isla negra 1

bordadoras de isla negra 2

Y la escultura “La Niña y el Pez”, de Felipe Castillo

la nina y el pez felipe castillo isla negra cronicasviajeras

En el próximo post de hablaré de Pomaire, de su cerámica y de sus interesantes guisos…

05. Jul, 2010

Si te gusta navegar, querrás ver el New Zealand National Maritime Museum

cronicas viajeras auckland maritime museum2

Decía en el post anterior que dedicamos un lluvioso día en Auckland a ver un par de museos, uno es el Auckland Museum, del que hablé ya, y el otro es el New Zealand National Maritime Museum.

Inevitablemente, si a Auckland la llaman la Ciudad de las Velas, debía tener un museo dedicado a la navegación, aunque sea de tamaño reducido como éste. Da para un paseo de un par de horas si os gustan los barcos, o para más si sois unos locos de la vela…  Hay canoas maoríes, y recuerdos de las primeras expediciones de los colonos europeos . Impresiona la reproducción a tamaño real de cómo eran los viajes a vela en aquel entonces, máxime teniendo en cuenta que los viajes podían durar meses desde Europa. También podrás ver explicaciones acerca de los conceptos básicos de la navegación, la pesca y los faros.

Me impresionó la zona dedicada a la caza de las ballenas. Uno, que se considera ecologista desde jovencito, no puede dejar de estremecerse al ver los arpones (algunos con cabezas explosivas) que se usaban para acabar con estos enormes y preciosos mamíferos marinos.

cronicas viajeras auckland maritime museum1

Quizás siglos atrás esta práctica pudo tener su justificación, pues hay pueblos que de una sola ballena podían obtener recursos imprescindibles para mucho tiempo y siglos atrás las ballenas no estaban en el peligro de extinción al que las hemos acabado llevando. Pero alguien debería explicarle de forma más contundente a los países que siguen matando ballenas (Japón, Islandia  y Noruega) que esos tiempos acabaron. Así lo ha entendido ya Nueva Zelanda, que ha creado un santuario para estos animales en aguas de Pacífico Sur.

cronicas viajeras auckland maritime museum

Añadir que forman parte del museo algunos de los barcos atracados en las inmediaciones, que también pueden visitarse o verse…

02. Jul, 2010

Lo mejor de Auckland, el mar…

cronicas viajeras auckland muelle 2

Parace lógico pensar que lo más bonito de la Ciudad de las Velas sea su acercamiento al mar. Y en mi opinión, así es. El muelle es una zona interesante para pasear, y hay unos modernos edificios con terracitas donde tomar una copa o comer. Buen ambiente si hace solecito, y con un interesante museo cerca si te pilla un día fresquito: el New Zealand National Maritime Museum, al que decicaremos un post en este blog…

Así se ve la zona desde el mar:

cronicas viajeras auckland muelle

Algunas vistas del muelle, en los bajos del primer edifico hay un buen restaurante:

cronicas viajeras auckland muelle

cronicas viajeras auckland muelle

cronicas viajeras auckland

Y así pinta la parte más moderna, que dispone de un buen número de barecitos interesantes…

cronicas viajeras auckland muelle

30. Ago, 2009

Nadando con las pastinacas de Moorea

cronicas viajeras motu moorea 2

Tras ver en acción las mandíbulas de los tiburones puntas negras, Bruno puso rumbo a un segundo “feeding spot” con un fondo de arena blanca sobre el que las aguas toman un tono turquesa paradisíaco, esta vez a una profundidad de poco más de un metro. En pocos segundos aparecen siguiendo la estela del bote una docena de pastinacas (Sting Ray). La mayor puede que llegará al metro de diámetro.

cronicas viajeras moorea pastinaca

Antes de bajar al agua, instrucciones de seguridad: podemos tocar las rayas (vamos a llamarles así, pero no las confundamos con las manta raya, que ya me hubiera gustado poder ver a estos grandes animales), pero el contacto ha de ser siempre en su parte superior, nunca por debajo (por que ahí está la boca del bicho) ni agarrando la cola (donde tienen un aguijón que podría darnos un buen susto).

cronicas viajeras pastinaca moorea

Las rayas se muestran confiadas, curiosas, y se dejan hacer. Su tanto es suave, como de goma, siendo más rugosa la piel cercana a los bordes de sus alas. A Patricia le pareció que era como tocar setas shitake recién sacadas del frasco de conserva.

Nos quedamos un buen rato jugando con las rayas. Bruno me pasó un trozo de pescado y, manteniéndolo en el puño, las pastinacas te siguen. Se te suben casi, alguna hasta te daba empujoncitos. El olor a comida…

Las pastinacas no tienen dientes, pero si una gran capacidad de succión, que les permite por ejemplo comer moluscos. Las había visto en una memorable inmersión nocturna en La Restinga (Hierro, Islas Canarias) pero no llegué a poder tocarlas allí.

cronicas viajeras moorea pastinaca

Tras el baño con las rayas, nos llevan a un “motu“, un pequeño islote, donde pasamos el resto de la tarde. Se nos sirve una humilde pero más que suficiente barbacoa en una playa poco profunda, donde también aparecen pastinacas.

A ojo desnudo, entre las rocas de coral dispersas en la playa, peces de las mismas familias descritas en la playa del hotel que te hacen sentir como en una pecera tropical.

cronicas viajeras motu moorea

cronicas viajeras motu moorea

En el viaje de vuelta, el barco avanza con viento en contra, lo que provoca que nos mojemos bastante. Al principio es divertido, pero luego echamos mano de las toallas. Cuando llegamos al hotel, tenemos tiempo de tomar una ducha antes de que nos recojan para ir al aeropuerto. El ratito de espera nos da para enviar postales (claro que sí, en los tiempos del sms y del e-mail, recibir postales con sello hace ilusión).

Enseguida llegamos a Papeete, y antes de acostarnos pronto (nos recogían a las 3:30 de la madrugada: conducía una chica brasileña que se mosqueó considerablemente por el retraso de otros turistas, y nos llevó finalmente dejándolos a ellos en tierra), volvemos a cenar en el japonés del hotel, donde el maestro del teppanyaki nos hace pasar un buen y muy nutritivo rato…

Poco después, pondríamos rumbo a Nueva Zelanda para continuar con nuestra Vuelta al Mundo

12. Jul, 2009

Bajando al agua con los tiburones en Moorea

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La última excursión en Moorea fue realmente espectacular. No sólo por los paisajes y la oportunidad de estar todo el día disfrutando del mar, sino por la cercana visión de las rayas y los tiburones

Nos recogen en nuestro hotal para llevarnos en furgoneta a uno de los embarcaderos de la Bahía Cook, donde embarcamos en el barco de excursiones de Hiro, que viene a ser un cruce entre un catamarán sin vela y las golondrinas del puerto de Barcelona.

Pese a que su nombre es japonés, Hiro parece un francés de ojos claros con sentido del humor británico y la soltura hablando en público y mezclando idiomas propia de quien lleva repitiendo las mismas gracias mucho tiempo. Consigue, eso sí, despertar algunas risas, yo me lo pasé bien. Me recordó mucho al actor Stephen Fry.

Hiro nos enseña algunas palabras en la lengua de Tahití. Por ejemplo, “Ia Ora” viene a ser “Buenos días”, “Ia Ora Na” podría entenderse como Bienvenidos, aunque el sentido literal se asemeja más a “entra en mi casa” (qué mejor expresión de bienvenida, ¿no?). Nos explica también que antes de la llegada de los europeos, los isleños solían alimentar a peces todos los días en el mismo sitio, de manera que pescarlos luego se convertía en algo fácil. Así pues, la primera parada sel barco al salir de la Bahía Cook se nos vende como el “feeding spot” de la familia de Bruno, el orondo patrón. Digo “se nos vende” porque una empresa competidora hace exactamente el mismo recorrido. Quién sabe, quizás el otro patrón es familiar de Bruno…

Rumbo a la primera parada, un velero anclado en la Bahía…

cronicas viajeras moorea velero

cronicas viajeras moorea velero

Llegados al “feeding point”, en la laguna de coral y con una profundidad de apenas un par de metros, Bruno da instrucciones claras: bajaremos al agua, nos cogeremos al cabo que mantiene anclado el bote y nos dejaremos mantener a flote con el cuerpo siempre a la izquierda del cabo: a la derecha, apenas a unos tres metros, empiezan a aparecer tiburones de arrecife de puntas negras, devorando la carnaza que les va dosificando Bruno. Con máscaras de buceo vemos el espectáculo en primer plano…

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cronicas viajeras moorea tiburon

cronicas viajeras moorea tiburon

En la superficie del agua, las gaviotas se disputan los pedazos que afloran a superficie.

cronicas viajeras moorea gaviota

Cabe decir que los tiburones, aunque nadan muy cerca de nosotros, no muestran el menor interés por nuestras jugosas piernas y sabrosos brazos, pese a que más de uno de apresura a volver al barco en cuanto empiezan las dentelladas…

Estuvimos un buen rato en el agua, y cuando se acabó la carnaza, nos dirigimos a un segundo “feeding point” esta vez para tocar a grandes pastinacas, similares a las rayas (sting ray) y de la misma familia que los tiburones…

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